Slavoj Žižek: Repetir Lenin

| sábado, noviembre 21, 2009


Slavoj Žižek: Repetir Lenin. Trece tentativas sobre Lenin. Marta Malo de Molina Bodelón y Raúl Sánchez Cedillo (tr.) Madrid: Akal, 2004.

En la introducción Žižek reconoce que la idea de revivir a Lenin debe sonar algo extraña, tipo experimento Resident Evil con zombies y demás. Todavía uno puede excusarse de querer resucitar a Marx. Al fin y al cabo capital, mercancía o alienación son realidades que están a la vista de todos. Pero rescatar a Lenin significa prestar oídos al impulsor del mayor fracaso político-económico de la historia del s. XX. Parece inútil volverse a detener en ideas como dictadura del proletariado.

Sin embargo, hay otra historia que contar sobre Lenin. Cuando en 1914 todos los partidos políticos europeos, incluidos los de izquierda, se lanzaron de cabeza a una Guerra Mundial cegados por el nacionalismo, Lenin fue de los pocos que se resistió y supo prever la catástrofe. Además, la lectura de Hegel le permitió ver que la catástrofe es el único lugar en el que puede germinar la utopía. Para Lenin era la oportunidad para una revolución socialista, era posible iniciar la destrucción del Estado burgués e inventar una "nueva forma social común sin ejército, policía o burocracia permanentes, en la que todos pudieran participar en la administración de los asuntos sociales". Es ese impulso descabellado, esa momento de locura, esa voluntad explosiva de utopía lo que Žižek quiere rescatar de Lenin, el Lenin de El Estado y la Revolución. Lo que ocurrió después, el camino hasta el estalinismo no fue más que una vuelta al "sentido común realista", a la triste evidencia del funcionamiento del poder. Es el Lenin malo de ¿Qué hacer?

Hubo dos momentos esenciales en la Revolución de 1917. En febrero, el derrocamiento del zar Nicolás II y en octubre la victoria de Lenin y los suyos. En febrero las condiciones para que Lenin pudiera poner en marcha su utopía no eran las mejores: Lenin no era más que un emigrante semianónimo. Tuvo éxito porque prescindió de la nomenklatura del partido y consiguió ilusionar a las bases con su discurso utópico.

Sus oponentes esgrimían las mismas tesis que seguimos escuchando hoy para reprimir la locura de que es posible cambiar las cosas. Kautsky, por ejemplo, decía que la revolución sólo podía venir de la unión parlamentaria de partidos burgueses y proletarios. Mantener la vieja forma democrática era para Lenin, igual que lo fue para Robespierre, querer la "revolución sin revolución".

Otros objetaban que había que esperar al momento adecuado, a que la situación histórica fuese la prevista por Marx para la revolución socialista, a que la clase obrera estuviese madura. La respuesta de Lenin era que si hay que esperar a las condiciones ideales para la revolución estaremos esperando siempre.

Y otros argüían que no debía hacerse nada contra la mayoría, que había que respetar la legitimidad democrática. Y este es el núcleo de la argumentación de Žižek: no podrá cambiarse nada si no se pone en cuestión el ideal intocable de la democracia. Saltarse las reglas de juego democráticas fue lo que salvó la Revolución. ¿Y si aplicamos esto al mundo actual?
Lenin no es un «subjetivista» voluntarista: en lo que insiste es en que la excepción (el conjunto extraordinario de circunstancias, como las de Rusia en 1917) ofrece una vía para socavar la propia norma. ¿Y no es esta línea de argumentación, esta postura fundamental, más actual hoy que nunca? ¿No vivimos también en una época en la que el Estado y sus aparatos, incluidos sus agentes políticos, son simplemente cada vez menos capaces de expresar las cuestiones clave? La ilusión de 1917 de que los problemas acuciantes a los que se enfrentaba Rusia (la paz, la distribución de la tierra, etc.) podrían haberse resuelto a través de medidas parlamentarias «legales» es idéntica a la ilusión actual de que, por ejemplo, el peligro ecológico puede evitarse a través de una expansión de la lógica de mercado a la ecología (obligando a los contaminadores a pagar el precio del daño que ocasionan) (p. 13)
"El derecho a la verdad" es el título del primer capítulo y comienza cuestionando la libertad que venden hoy las democracias. En realidad, "la reducción de la libertad se nos presenta como la llegada de nuevas libertades". Elecciones libres, tolerancia, multiculturalismo no son más que la máscara que esconde la "ausencia de verdaderas opciones". Hoy día, cree Žižek, hay que invertir la undécima tesis sobre Feuerbach en la que Marx pedía a la filosofía la transformación del mundo. Hoy, como decía Adorno, es necesario no sucumbir a la tentación de actuar: Médicos sin fronteras, Greenpeace, feministas y antirracistas, están ahí para mostrar que es posible cambiar el sistema desde dentro, es decir, para impedir que cambie realmente algo. Las películas de Hollywood de trama conspirativa actúan en el mismo sentido: la culpa de los males del mundo es atribuida al "sistema", a una "organización oculta", a una "conspiración antidemocrática", cuando, en realidad, las causas son evidentes: es el capitalismo y su vacía forma política, la democracia, la causa del desastre global. Otra de las trampas del liberalismo es la idea de tolerancia. En realidad, no es más que una forma irritante de hipocresía: respetamos al otro siempre y cuando se adapte a nuestras costumbres. En caso contrario, tolerancia cero para los verdaderos Otros. Somos tolerantes en el mismo sentido en que tomamos café sin cafeína, cerveza sin alcohol y chocolate laxante... El liberal multiculturalista se comporta como ese marido que está dispuesto a permitir a su mujer tener amantes siempre y cuando cumplan ciertas condiciones de modo que al final siempre es: "ese no, ese no, ese no..." El primer legado de Lenin que hay que rescatar es la política de la verdad hipotecada por el totalitarismo y las democracias liberales. Hay un fuerte platonismo en este texto de Žižek:
Por consiguiente, el primer elemento del legado de Lenin que habría que reinventar en la actualidad es la política de la verdad, hipotecada tanto por la democracia política liberal como por el «totalitarismo». La democracia, por supuesto, es el reino de los sofistas: sólo hay opiniones, cualquier referencia por parte de un agente político a alguna verdad definitiva se denuncia como «totalitaria». Sin embargo, lo que imponen los regímenes del «totalitarismo» es también una mera apariencia de verdad: una Enseñanza arbitraria cuya función no es más que la de legitimar las decisiones pragmáticas de los Gobernantes (p. 21)
Para Žižek es posible la verdad universal pero esta no es la verdad del consenso sino la verdad de la "toma de partido". La verdad universal es, por definición, unilateral, particular. No vale la hipocresía paralizante del todos tienen su opinión, todos tienen razón, sino que hay que recobrar el "derecho a la verdad".

El segundo capítulo, "El materialismo reconsiderado", es una crítica al materialismo ingenuo de Lenin que se traducía en la idea de que la mente es un espejo del mundo. Para Žižek admitir que existe el mundo es dar el primer paso hacia Dios como espectador o causa de la totalidad. Según Žižek, el único modo de escapar de esta trampa que el idealismo tiende al materialismo es negar el mundo. El mundo no existe, el mundo es un vacío-nada primordial en el que la existencia es un mero y provisional desequilibrio. Así comienza el documental Žižek (2005)

El tercer capítulo lleva un título muy provocador: la grandeza interna del estalinismo. Hoy día la Historia sitúa a Stalin como un monstruo a la altura de Hitler. ¿De qué grandeza interna habla Žižek? El estalinismo es, en cierto modo, una continuación del leninismo. No es posible aislar al Lenin bueno de El Estado y la Revolución, que anima a las masas a tomar el poder, del Lenin malo de ¿Qué hacer?, que defendía que el poder debía corresponder a la élite del partido. Del mismo modo que los prisioneros de la caverna platónica son incapaces de liberarse por sí mismos, a las masas debe dirigirlas una élite intelectual. La utopía no es posible sin la autoridad del Partido. Un ejemplo de estas ideas es Bertold Brecht. Según Brecht es necesario un teatro platónico donde el encanto estético esté sometido completamente a la "verdad filosófico-política que es externa a él". Brecht fue totalmente estalinista: en una fiesta en los Estados Unidos celebró el fusilamiento de ciertos opositores a Stalin. No es que Brecht fuese un sanguinario pero sí era consciente de que el individualismo perjudicaba a la revolución: la única vía es la del nosotros, la del partido.

El cuarto capítulo, "Lenin escucha a Schubert", persigue en principio distinguir a Lenin de los nazis. Se cuenta que Lenin era un hombre insensible al sufrimiento de los individuos particulares cuando se trataba de perseguir los fines de la revolución. Se dice que lloró de emoción al escuchar la appasionata de Beethoven y que, inmediatamente, se autocensuró argumentando que dejarse llevar por los sentimientos lo volvía demasiado débil. Para Žižek esta incapacidad de Lenin para escuchar música y hacer política es una muestra indudable de humanidad. En cambio, lo que sí revela una naturaleza de monstruo es la actitud de Heydrich, artífice del holocausto y habitual intérprete de los cuartetos de cuerda de Beethoven.

El quinto capítulo, "¿Amaba Lenin a su prójimo?", arremete contra la hipocresía del sujeto posmoderno del capitalismo tardío que combina cierta frialdad exterior con una rica vida emocional interior. La actitud natural de este sujeto es "sí, amo a mi prójimo, pero que se mantenga a distancia". La revolución, para Žižek, pasa por superar esta "putrefacción ideológico-emocional" y desmantelar todas las barreras. El problema del racismo, expresado en términos cinematográficos, no es es el de Adivina quién viene a cenar esta noche, sino el de Haz lo que debas de Spike Lee.

En el sexto capítulo, "La violencia redentora", Žižek comenta una de las escenas cinematográficas que más aparecen en su obra. Me refiero al momento de El club de la lucha en el que Edward Norton se autogolpea delante de su jefe para demostrarle que no tiene ningún poder sobre él. Para Žižek este tipo de violencia ejercida sobre uno mismo es necesaria para el paso de la subjetividad capitalista a la revolucionaria:
¿Qué significan estos golpes contra uno mismo? En una primera aproximación, está claro que su desafío fundamental es llegar al verdadero Otro y restablecer la conexión con él, es decir, suspender la abstracción y frialdad fundamentales de la subjetividad capitalista, cuya mejor ilustración es la figura del individuo monádico y solitario que, a solas frente a la pantalla de su ordenador, se comunica con todo el mundo. A diferencia de la compasión humanitaria que nos permite mantener la distancia con respecto al otro, la propia violencia de la pelea señala la abolición de esta distancia. Aunque esta estrategia es arriesgada y ambigua (fácilmente puede recaer en una lógica machista pro-tofascista de solidaridad masculina violenta), hay que asumir este riesgo: no hay ninguna otra vía directa de salida del cierre de la subjetividad capitalista. La primera lección de El club de la lucha es, por consiguiente, que no se puede pasar DIRECTAMENTE de la subjetividad capitalista a la revolucionaria: primero hay que romper la abstracción, la exclusión de los otros y la ceguera hacia el sufrimiento y el dolor de los otros en un gesto que corra el riesgo y se extienda directamente hacia el otro sufriente, un gesto que, en la medida en que hace pedazos el núcleo mismo de nuestra identidad, no puede sino presentarse como extremadamente violento. Sin embargo, hay otra dimensión en juego en los golpes contra UNO MISMO: la identificación escatológica (excremental) del sujeto, que equivale a adoptar la posición del proletario que no tiene nada que perder. El sujeto puro sólo surge a través de esta experiencia de autodegradación radical cuando dejo/hago que el otro me saque a golpes la mierda que llevo dentro, vaciándome de todo contenido sustancial, de todo soporte simbólico que pudiera conferirme un mínimo de dignidad. Por consiguiente, cuando Norton se golpea frente a su jefe, el mensaje que le está lanzando es el siguiente: «Sé que quieres pegarme, pero, como ves, tu deseo de pegarme es también mi deseo, así que, si me pegaras, estarías cumpliendo el papel de esclavo de mi perverso deseo masoquista. Pero eres demasiado cobarde para hacer vivir tu deseo, así que lo haré por ti: aquí lo tienes, lo que realmente querías. ¿Por qué te sientes tan avergonzado? ¿No estás preparado para aceptarlo?» (p. 68)
El capítulo séptimo, "Contra la política pura" tiene una importancia esencial dentro del libro. Existen dos formas de entender las relaciones de economía y política en Marx. Antes del fracaso de la revolución de 1848 la política era para Marx el motor del cambio social. A partir de 1848, Marx desarrolla una teoría científica de la historia según la cual el propio capitalismo terminará autodestruyéndose para dar lugar a una sociedad posclasista: la revolución política ha de esperar a que el momento económico sea el adecuado. Lenin supo, por intuición, que ambos elementos, política y economía no podían separarse, estaban inextricablemente unidos. Quienes defienden la autonomía de lo político, la política pura, se equivocan. La economía es el auténtico campo de batalla pero la crítica ha de dirigirse hacia la forma política en la que todavía cree el "anticapitalismo": la democracia. No nos podremos librar del capitalismo si antes no sometemos a una crítica seria todo lo que no funciona en ese ídolo intocable que es la democracia. Así se expresa Žižek:
A este respecto, la posición de Lenin, contraria tanto al economicismo como a la política pura, sigue siendo decisiva en nuestros días habida cuenta de la actitud dividida ante la economía que encontramos en (lo que queda de) los círculos radicales: por un lado, los «políticos» puros arriba citados, que abandonan la economía como emplazamiento de la lucha y la intervención; por otro lado, los economicistas, fascinados por el funcionamiento de la economía global de nuestros días, que excluyen toda posibilidad de intervención política propiamente dicha. A este respecto, hoy más que nunca debemos volver a Lenin: sí, la economía es el dominio decisivo, la batalla se decidirá allí, hemos de romper el hechizo del capitalismo global; SIN EMBARGO, la intervención debe ser cabalmente POLÍTICA, no económica. Hoy, cuando todo el mundo es «anticapitalista», hasta las películas «sociocríticas» de tema conspirativo hechas en Hollywood (que incluyen desde Enemigo público a El dilema) y en las que el enemigo son las grandes corporaciones con su despiadada búsqueda del beneficio, el significante «anticapitalismo» ha perdido su aguijón subversivo. Lo que debemos problematizar es, antes bien, el claro opuesto de este «anticapitalismo»: la confianza en que la sustancia democrática de los estadounidenses honrados desbaratará la conspiración. ÉSTE es el núcleo duro del universo capitalista global de nuestros días, su verdadero Significante-Amo: democracia. (pp. 84-85)
Por tanto, no es posible un anticapitalismo que no problematice la forma política del capitalismo, la democracia liberal parlamentaria. Y este es el núcleo de este libro de Žižek y la principal razón para retomar a Lenin.

El capítulo octavo, "Porque no saben lo que creen", llama la atención sobre un cambio esencial que ha sufrido el capitalismo en las sociedades postindustriales. El pilar del capitalismo ya no es más la propiedad privada sino el capital, en tanto en cuanto se ha convertido en algo virtual, inexistente. Una empresa paradigmática en este aspecto es Nike, un ente abstracto que todo lo subcontrata.

El capítulo noveno, "Capitalismo cultural", busca referencias en la cultura popular de los cambios citados. Así, por ejemplo, comenta Žižek que en una reciente película de Bond el agente 007 descubre a los malos en un taller, un lugar de producción. En la era del capitalismo virtual el trabajo es delito, hay que ocultarlo y Bond se encarga de hacerlo estallar por los aires. En la actualidad, ¿dónde está el verdadero proletariado? ¿es la mano de obra china, los informáticos indios de Bangalore, los parados...?

El capítulo décimo, "Contra la pospolítica", Žižek arremete de nuevo contra la pseudopolítica del capitalismo tardío. La política sin la forma organizativa del partido no es política, es una revolución sin revolución. Por muchas libertades y tolerancia que soporte, el sistema está preparado para evitar cualquier cambio en lo fundamental. Habermas, por ejemplo, cree que la globalización, al igual que la Ilustración, es un proyecto inacabado: el desarrollo de la razón instrumental tendrá que ir acompañado del desarrollo de la razón comunicativa. Sin embargo, Žižek está convencido de que sobre la estructura económica actual es imposible un interacción comunicativa igualitaria.

Los capítulos once, doce y trece giran en torno a cuestiones actuales como los atentados del 11 de septiembre. Es muy conocido el artículo "Bienvenidos al desierto de lo real" que da título al libro que ya comenté en otro post de este blog.

En el último capítulo, "Retorno o repetición" Žižek resume las conclusiones del libro. El problema de los seguidores actuales de Lenin es que no saben dónde está hoy el elemento político transformador indispensable, el proletariado capaz de iniciar la revolución. Y si esa clase obrera no existe lo que queda de la izquierda son los multiculturalistas, los defensores del Estado del Bienestar, el cibercomunismo y la Tercera Vía. En fin, nada que vaya a remover los cimientos del capitalismo global. Se necesita, por tanto, volver a Lenin, a su cuestionamiento del modo democrático de hacer política, pues mientras sigamos obedeciendo al Significante-Amo "Democracia" no será posible un cambio en la economía global.

Luis Buñuel: Mi último suspiro

| sábado, octubre 31, 2009

Luis Buñuel: Mi último suspiro. Ana María de la Fuente (tr.) Barcelona: De bolsillo, 2008.

Un libro generoso y sincero, de esos que nadie debe olvidar leer.

Luis Buñuel nació en Calanda (Teruel) en 1900 y murió en México en 1983. Hijo de un indiano enriquecido en Cuba tuvo la oportunidad de ingresar a los diecisiete años en la Residencia de Estudiantes donde conocería a Dalí y Lorca. En 1925 se trasladó a París donde pudo admirar el cine de Eisenstein y escribir críticas cinematográficas. Entró a formar parte del grupo surrealista liderado por Breton y Eluard.

En 1929 escribe en colaboración con Dalí Un perro andaluz, que rodó con el dinero de su madre. La película tuvo un gran éxito y una familia aristocrática, los Noailles, se mostró dispuesta a financiar su siguiente película. Buñuel intentó de nuevo la colaboración con Dalí pero no fue posible repetir la simbiosis de Un perro andaluz. Buñuel se pregunta si no habrá sido por la influencia maléfica de Gala. El anticlericalismo de La edad de oro (1930) tuvo como consecuencia su prohibición tanto en Francia como Estados Unidos hasta los ochenta.

De 1931 a 1936 Buñuel trabajó en España de productor haciendo mal cine comercial. Boicoteaba sus propias películas gritando a la actriz en el momento culminante: "Hay que echarle más mierda, más mamarrachada sentimental".

La descripción de la guerra civil española es de lo mejor de estas memorias. Por fin, el acto surrealista reclamado por Breton (salir a la calle con un revólver y disparar al azar) se había cumplido. Pero el resultado no era liberador sino terrorífico. Las diferencias irreconciliables dentro de la izquierda (anarquistas y comunistas) y la pasividad de Francia son para Buñuel dos de los factores decisivos en la derrota republicana. Reconoce atrocidades en ambos bandos pero una aptitud mayor para la tortura y la crueldad en el bando nacional. La imagen que le impresionó toda su vida fue la de unos dignatarios eclesiásticos haciendo el saludo fascista junto a varios oficiales. "Dios y la patria codo con codo".

Octubre, 1936, Santiago de Compostela.
Obispos haciendo el saludo fascista
Fuente http://todoslosrostros.blogspot.com

Varias son las anécdotas que cuenta sobre la guerra: el decreto de amor libre en Calanda o cómo salvó la vida del director de cine Sáenz de Heredia con quien había trabajado años antes y que luego dirigiría Franco, ese hombre. Al poco tiempo Buñuel pasó a hacer funciones casi de espía en la embajada de la República en París.

Antes de comenzar la Segunda Guerra Mundial huyó a Estados Unidos. Consigue trabajo en la Fundación Guggenheim colaborando en la producción de cine antinazi. Sin embargo, Dalí, en La vida secreta de Salvador Dalí, lo acusa públicamente de ateo, algo gravísimo en Estados Unidos --peor que comunista. Al mismo tiempo, la revista Motion Pictures Herald divulgó las herejías de La Edad de oro, lo que le obligó a presentar la dimisión.

Viendo un futuro más próspero en México se traslada allí definitivamente en 1947. Vuelve a hacer películas, entre las que destacan Los olvidados (1950), Él (1952) y Nazarín (1958, Palma de Oro en Cannes). En 1961 vuelve a España para rodar Viridiana. Muchos le acusan de aliarse con el régimen franquista como hizo Dalí, pero Viridiana es una auténtica bomba anticlerical y es secuestrada por el gobierno de Franco. Viridiana obtiene otra Palma de Oro en Cannes. A continuación dirige El ángel exterminador (1962), Simón del desierto (1965, León de Plata en Venecia), Belle de Jour (1966), La vía láctea (1969), El discreto encanto de la burguesía (1972, Oscar a la mejor película extranjera), El fantasma de la libertad (1974), y Ese oscuro objeto del deseo (1977).

Esta foto data de 1972, cuando Buñuel ganó el Oscar por El discreto encanto de la burguesía. George Cukor lo invitó a una fiesta en su casa y allí estaban junto a Buñuel, Alfred Hitchcock, Billy Wilder o el espíritu de John Ford (arriba a la derecha, tuvo que abandonar la fiesta pues estaba ya gravemente enfermo).

Fila de atrás de izquierda a derecha: Robert Mulligan,
William Wyler, George Cukor, Robert Wise, Jean-Claude Carriere, y
Serge Silverman. Fila de delante de izquierda a derecha:
Billy Wilder, George Stevens, Luis Buñuel, Alfred Hitchcock,
y Rouben Mamoulian.


Otra anécdota relacionada con el mundo del cine: Woody Allen le ofreció el papel que luego realizaría Marshall Mcluhan en Annie Hall y Buñuel lo rechazó. Confiesa que la película no le gustó demasiado.

Algunos de los temas de los que habla Buñuel en estas memorias que rebosan humor, sabiduría y sinceridad: su educación jesuita, su afición incondicinal a los bares, el alcohol y el tabaco "Yo he pasado en los bares horas deliciosas. El bar es para mí un lugar de meditación y recogimiento, sin el cual la vida es inconcebible" (p. 49). Y...

Acerca de Un perro andaluz:
  1. Los burros putrefactos que arrastra el protagonista junto a pianos y curas tienen su origen en un episodio de la infancia: el descubrimiento de la muerte, su olor dulzón y repugnante.
  2. La conexión íntima entre el sexo y la muerte, que se muestra cuando el hombre toca los pechos de la mujer y se le pone cara de muerto, es atribuida por Buñuel a haber sufrido la "represión sexual más feroz que haya conocido la Historia".
  3. Cuando llegó a Madrid para ingresar en la Residencia de Estudiantes vivió durante un mes con Juan Centeno, estudiante de Medicina y hermano de su amigo Augusto Centeno. Sólo se peinaba por delante y dejaba la parte de atrás de la cabeza en desorden. Este proceder absurdo despertó un odio irracional en Buñuel que está recogido en algún momento la película.
  4. Breton afirmó que el gesto surrealista más simple consiste en salir a la calle revólver en mano y disparar al azar contra la gente. Buñuel también escribió que Un perro andaluz no era sino un llamamiento al asesinato.
Acerca de La edad de oro:
  1. "Para mí, se trataba también -y sobre todo- de una película de amor loco, de un impulso irresistible que, en cualquiera circunstancias, empuja el uno hacia el otro a un hombre y una mujer que nunca pueden unirse" (p. 133)
  2. Los tambores de Calanda, su lugar natal, reservados para momentos de extrema intensidad, como el ataque de celos de protagonista. "Los tambores, fenómeno asombroso, arrollador, cósmico..."
  3. El actor que interpreta al duque de Blangis había hecho el papel de Cristo en varias producciones de la época.
  4. La película se proyectó seis días con la sala llena pero la prensa arremetió duramente contra ella y grupos de ultraderecha lanzaron bombas contra la pantalla y rompieron las butacas. Una semana después se prohibió. La película no volvió a distribuirse hasta 1980 en Nueva York y 1981 en París.
  5. A los Noallies, que financiaron la película, los reclamó el Papa para que diesen explicaciones bajo amenaza de excomunión.
Acerca de Lorca:
  1. Buñuel no tuvo reparo en decirle a la cara "¿Es verdad que eres maricón?". A lo que Lorca respondió: "Tú y yo hemos terminado". La cuestión es compleja porque Buñuel confiesa haber colaborado alguna vez como cebo y participado en palizas arbitrarias a homosexuales en Madrid.
  2. Durante la lectura que hizo Lorca de Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, Buñuel se levantó y dijo: "Basta Federico. Es una mierda" (p. 116). Buñuel buscaba una verdadera vanguardia alejada de todo costumbrismo y la encontró en el grupo surrealista de París.
  3. Aunque tampoco le gustó el teatro de Lorca, Buñuel reonoce que siempre le fascinó su personalidad. A su muerte dedica algunas páginas que destilan cierto sentimiento de culpabilidad.
Acerca de Dalí:
  1. "Después del almuerzo, durante el que bebimos mucho, Gala volvió a atacarme, no recuerdo exactamente por qué. Yo me levanté bruscamente, la tiré al suelo y la agarré por el cuello..." (p. 110)
Acerca de Picasso:
  1. "Lo único que puedo decir es que el Guernica no me gusta nada, a pesar de que ayudé a colgarlo. De él me desagrada todo, tanto la factura grandilocuente de la obra como la politización a toda costa de la pintura." p. 94
  2. Picasso era pintor y sólo pintor. Dalí iba mucho más allá. Era un verdadero genio: escritor, conversador, pensador... Sin vida sexual... excepto con Gala. Sedujo a otras mujeres pero se limitaba a freír un par de huevos fritos , colocárselos encima y despedirlas sin decir palabra.
Acerca del surrealismo:
  1. Con el grupo surrealista de París (Breton, Eluard, Tzara, Char, Magritte, Arp...) Buñuel compartía su lucha contra las desigualdades sociales, contra la explotación del hombre por el hombre, su antimilitarismo, su anticlericalismo y su burla sistemática de la hipócrita moral burguesa.
  2. "Durante la guerra, veía con frecuencia a Bretón en Nueva York y, después, en París. Fuimos buenos amigos hasta el fin. A pesar de los premios que se me han concedido en diversos festivales, él nunca me amenazó con excomulgarme. Incluso me confesó que Viridiana le había hecho llorar. El ángel exterminador, por el contrario, le defraudó un poco, no sé por qué.
    Hacia 1955, me encontré con él en París, un día en que los dos íbamos a casa de Ionesco. Como era un poco temprano, fuimos a tomar una copa. Le pregunté por qué habían expulsado del grupo a Max Ernst, culpable de haber obtenido el gran premio de la Bienal de Venecia.
    -¿Qué quiere que le diga, amigo mío? -me respondió-.
    Nos separamos de Dalí porque se convirtió en un miserable comerciante. Ahora lo mismo le ha ocurrido a Max. Queda en silencio un momento, y luego añade -y yo veo en su rostro una pena profunda, auténtica:
    -Es triste tener que reconocerlo, mi querido Luis; pero el escándalo ya no existe." (p. 129)
  3. "A menudo me preguntan qué ha sido del surrealismo. No sé qué respuesta dar. A veces digo que el surrealismo triunfó en lo accesorio y fracasó en lo esencial. André Bretón, Éluard y Aragón figuran entre los mejores escritores franceses del siglo xx, y están en buen lugar en todas las bibliotecas. Max Ernst, Magritte y Dalí se encuentran entre los pintores más v caros y reconocidos y están en buen lugar en todos los museos. Reconocimiento artístico y éxito cultural que eran precisamente las cosas que menos nos importaban a la mayoría. Al movimiento surrealista le tenía sin cuidado entrar gloriosamente en los anales de la literatura y la pintura. Lo que deseaba más que nada, deseo imperioso e irrealizable, era transformar el mundo y cambiar la vida. En este punto -el esencial- basta echar un vistazo alrededor para percatarnos de nuestro fracaso." (pp. 139-140)
  4. André Breton: "Un filósofo a quien yo entienda es un cerdo" (p. 206)
Acerca del Libro de la Sabiduría:
(Pues neciamente se dijeron a sí mismos tos que no razonan): Corta y triste es nuestra vida, y no hay remedio cuando llega el fin del hombre, ni se sabe que nadie haya escapado del hades.

Por acaso hemos venido a la existencia, y después de esta vida seremos como si no hubiéramos sido: porque humo es nuestro aliento, y el pensamiento una centella del latido de nuestro corazón.

Extinguido éste, el cuerpo'se vuelve ceniza, y el espíritu se disipa como tenue aire.

Nuestro nombre caerá en el olvido con el tiempo, y nadie tendrá memoria de nuestras obras, y pasará nuestra vida como rastro de nube, y se disipará como niebla herida por los rayos del sol que a su calor se desvanece.

Pues el paso de una sombra es nuestra vida, y sin retorno es nuestro fin, porque se pone el sello y ya no hay quien salga.

Venid, pues, y gocemos de los bienes presentes, démonos prisa a disfrutar de todos en nuestra juventud.

Hartémonos de ricos, generosos vinos, y no se nos escape ninguna flor primaveral.
Coronémonos de rosas antes de que se marchiten, no haya prado que no huelle nuestra voluptuosidad.

Libro de la Sabiduría (2, 1-7)
A favor y en contra:
  1. Buñuel confiesa que le gusta el ruido de la lluvia, no le gustan los ciegos ni los países cálidos, no le gusta el Borges presuntuoso y adorador de sí mismo, detesta a muerte a Steinbeck y a los fotógrafos de prensa...

Élisabeth Roudinesco: Nuestro lado oscuro

| sábado, octubre 10, 2009

Élisabeth Roudinesco: Nuestro lado oscuro. Una historia de los perversos. Rosa Alapont (tr.) Barcelona: Anagrama, 2009.

Élisabeth Roudinesco traza en este libro una historia de los perversos, es decir, de aquellos que en diferentes épocas han sobrellevado la parte maldita de la sociedad.

La historia de los perversos comienza con la dualidad sublime-abyecto presente en las mártires cristianas medievales. Alcanzaban el éxtasis místico a partir del desprecio del cuerpo, llegando a tomar vómito o pus cancerosa para hacerse merecedoras de Cristo. En el mundo masculino se impuso la flagelación como el medio más práctico para mortificar el cuerpo y buscar lo absoluto. Sin embargo, con el tiempo, el látigo dejó de apuntar a la espalda y se dirigió a las nalgas, abandonando el ritual su carácter religioso para devenir sexual. La historia que mejor representa la dualidad sublime-abyecto en la Edad Media es la de Gilles de Rais y Juana de Arco. El general más cualificado de la santa se convirtió, tras la muerte de su admirada heroína, en un legendario torturador, violador y asesino de niños. Las escenas de horror que protagonizó en su castillo nos llenan todavía hoy de verdadero espanto.

La modernidad tiene en el Marqués de Sade su gran icono de perversión. Roudinesco ve a Sade como la imagen invertida de la ley moral kantiana. Si Kant busca mediante el imperativo categórico convertir al hombre en un fin en sí mismo, Sade sueña con reducir a todos los seres humanos a cosas, a víctimas indefensas de un universo inmundo. El horror de las violaciones sistemáticas de la dignidad humana planeadas por Sade en las Ciento veinte jornadas hace que el mundo devenga infernal, monstruoso y carente de sentido. Contrasta con la filosofía de la historia kantiana que, aún admitiendo la negatividad de la vida humana, encuentra en ella motivos para suponer la realización de la paz o la libertad. Sin embargo, el peor defecto de la perversión sadiana es que no es una perversión liberadora sino, como opinaba Michel Foucault, un "mero erotismo disciplinario":
Tanto peor entonces para la sacralización literaria de Sade, tanto peor para Sade: nos aburre, es un disciplinario, un sargento del sexo, un agente contable de culos y sus equivalentes. (p. 63)
El s. XIX, tan mojigato y victoriano, crea nuevos tipos de perversos: el niño que se masturba, el homosexual y la histérica forman el triángulo favorito de médicos y psiquiatras. Los Estados comienzan a controlar el tipo de prácticas sexuales de sus ciudadanos. La sociedad burguesa se erige en "policía de los cuerpos y biocracia" y rechaza todo lo que no esté ligado al ideal familiar reproductivo. Para acabar con la peste onanística se inventaron toda clase de instrumentos terapéuticos como estuches peneanos, aparatos para separar las piernas de las niñas, esposamiento de las manos... El peligro de la manía masturbatoria es percibido como real pues médicos como Tissot defienden que todas las enfermedades infecciosas o virales tenían como origen la masturbación.

Freud compartía con Sade el reconocimiento de que la parte maldita, el goce del mal o pulsión de muerte, es algo que pertenece a nuestra naturaleza. Esto le sirvió para rescatar al homosexual, la histérica y el niño masturbador del grupo de los perversos. La disposición perversa es el paso previo obligado hacia la normalidad, es connatural al hombre.

El régimen nazi encarna el lado perverso de la humanidad en el s. XX. Nombres propios como Höss o Mengele o Eichmann son los protagonistas de la transformación del mundo real en un macabro teatro sadiano. Especialmente notorio es el caso de Höss que fue capaz de escribir una autobiografía explicando sus acciones como comandante de Auschwitz. Según Höss los propios judíos, raza abyecta, le agradecían que les librara del sufrimiento de vivir. Fue ahorcardo el 16 de abril de 1947.

De izquierda a derecha Mengele, Höss, Kramer y otro oficial desconocido

El final del s. XX ha supuesto el ascenso al poder de una visión perversa del mundo: el modelo democrático-liberal. Las nuevas democracias posmodernas se han propuesto borrar el mal, el conflicto, la desmesura, de lo humano, sin ser conscientes de su auténtico rostro perverso. En 1975 ya denunciaba Peter Singer la perversión de la sociedad occidental en el trato a los animales: experimentos, mataderos... Y en la actualidad no hay más que recordar cómo el país defensor de los derechos humanos y las libertades fue el mismo que engendró Abu-Grahib y Guantánamo.

Miguel Brieva: Dinero

| viernes, octubre 09, 2009


Miguel Brieva: Dinero. Revista de Poética Financiera e Intercambio Espiritual. Barcelona: Mondadori, 2008.

Este libro incluye los cinco volúmenes de la revista Dinero que Miguel Brieva publicó entre 2001 y 2005. Brieva, de quien ya comenté aquí su Enciclopedia Universal Clismón, utiliza el comic para poner de relieve el cinismo y el peligro que nos envuelve en esta dictadura de mercado en que vivimos. Las formas múltiples que adquiere la deshumanización, la maquinización, la alienación... ese desierto que crece y crece, son el objeto principal de sus sarcasmos. Contundente y sin moralinas llama la atención sobre las miserias de la televisión, los políticos, los banqueros, la familia, la educación, etc.

Muy recomendable como lectura urgente para jóvenes. Unas viñetas:




Philip K. Dick: Cuentos completos V

| lunes, octubre 05, 2009


Philip K. Dick: Cuentos completos V. Carlos Gardini y Manuel Mata (tr.) Barcelona: Minotauro, 2008.

En el prólogo el escritor de ciencia-ficción Thomas M. Disch explica bastante bien cuál es el mérito principal de la obra de Dick. No es el estilo, ni el acabado, ni las metáforas deslumbrantes. Lo que hace a Dick un escritor tan admirado por otros escritores es su capacidad inagotable para producir ideas, ideas que han sido retomadas para la novela o el cine en multitud de ocasiones.

Este último volumen de Cuentos completos publicado por Minotauro es muy representativo de su producción. Hay cuentos muy interesantes como"La cajita negra" o "La fe de nuestros padres", donde Dick plantea cuestiones teológicas de mucha profundidad. En el primero se pregunta qué ocurriría si se inventase algún tipo de artefacto tecnológico capaz de poner a la gente en verdadera comunión con Dios, ¿podría la empatía con el sufrimiento del elegido unirnos a todos? En el segundo habla de un futuro distópico en el que se mantiene sometida a la población mundial mediante alucinógenos diluidos en el agua. El protagonista consigue librarse de los efectos de la droga y contemplar cara a cara al verdadero dios. El resultado es una metáfora de la voluntad ciega e irracional de Schopenhauer.

No falta tampoco un tema que ha sido ampliamente explotado por el cine de ciencia-ficción en las últimas décadas, por ejemplo, en Desafío total (Total Recall, Verhoeven, 1990). En "Síndrome de alejamiento" las alucinaciones paranoicas mezcladas con recuerdos implantados obligan al protagonista a preguntarse una y otra vez si su mundo es real o un sueño.

Hay otros cuentos de una calidad más cuestionable como, por ejemplo, "La guerra con los fnuls", donde retoma de modo irónico el tema de la invasión extraterrestre o "Las prepersonas", una apología antiabortista que le valió bastantes enemigos: en un futuro cercano la edad en que el aborto es legal se extiende hasta los doce años; hasta esa edad, según dictan las leyes, los individuos carecen de alma, son prepersonas.

Friedrich Nietzsche: Escritos de Turín.

| sábado, octubre 03, 2009

Friedrich Nietzsche: Escritos de Turín. Cartas y notas de locura. (Fragmentos póstumos, 1888). José Luis Puertas (ed.) Madrid: Biblioteca Nueva, 2009.

Este volumen incluye los escritos no publicados de 1888, el año de la locura: fragmentos póstumos y una amplia selección epistolar complementados por un detallado relato biográfico. Durante su estancia en Turín a lo largo de ese año Nietzsche deja preparados para la imprenta El caso Wagner, Nietzsche contra Wagner, El anticristo, Crepúsculo de los ídolos, Ecce homo y Ditirambos de Dionisos. En general, los fragmentos póstumos repiten o amplían los temas de estos últimos libros: la voluntad de poder, el nihilismo, la crítica al cristianismo... Dentro de la selección epistolar es especialmente conocida la carta que Nietzsche envía a Cosima el 3 de enero de 1889: la lucidez ha abandonado definitivamente a Nietzsche.
1241. A Cosima Wagner en Bayreuth

[Turín, a 3 de enero de 1889]
A la princesa Ariadna, mi amada.


Es un prejuicio que yo sea un hombre. Pero ya he vivido a menudo entre los hombres y conozco todo lo que los hombres pueden vivir, de lo más bajo a lo más alto. Soy Buda entre los hindúes, en Grecia he sido Dionisos — Alejandro y César son encarnaciones mías, así como el poeta de Shakespeare Lord Bakon. Por último fui Voltaire y Napoleón, tal vez también Richard Wagner... Pero esta vez vengo como el Dionisos triunfante, quien convertirá la tierra en un día de fiesta... No es que tenga mucho tiempo... Los cielos se alegran de que esté aquí... He estado también colgado en la cruz...


Placa conmemorativa en Via Carlo Alberto 6, Turín, donde Nietzsche
residió el año 1888, y donde escribió, por ejemplo, Ecce homo.

Jean-Claude Carrière: El círculo de los mentirosos

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Jean-Claude Carrière: El círculo de los mentirosos. Cuentos filosóficos del mundo entero. Néstor Busquets (tr.) Barcelona: Lumen, 2008.

Jean-Claude Carrière es un conocido guionista francés nacido en 1931. Colaboró con Luis Buñuel en Belle de Jour (1967), El discreto encanto de la burguesía (1972) y Ese oscuro objeto del deseo (1977). Otros de sus guiones han sido El tambor de hojalata (1979, adaptación de la famosa novela de Günter Grass), La insoportable levedad del ser (1978, adaptación de la novela homónima de Milan Kundera) y Milou en mayo (1989, dirigida por el incomparable Louis Malle)

En este libro, del cual existe un segundo tomo titulado El segundo círculo de los mentirosos, Carriére recopila leyendas y relatos del mundo entero con un mensaje filosófico. Están todas las tradiciones imaginables: africana, budista, china, armenia, sufí, judía... En general, la paradoja tipo zen es lo más frecuente e interesante. Los cuentos están organizados por temas: el sueño, la muerte, la justicia , el deseo...

Un libro de consulta interesante y un buen material para las clases de filosofía.

En cualquier caso, Carrière no se olvida de mi historia favorita, citada por Baudrillard De la seducción:
"Como la historia del soldado que se encuentra con la muerte en el desvío de un mercado, y cree verle hacer un gesto amenazador hacia él. Corre al palacio del rey a pedirle su mejor caballo para huir de la muerte durante la noche, lejos, muy lejos, hasta Samarkande. Con motivo de ello el rey convoca a la muerte al palacio para reprocharle que espante de ese modo a uno de sus mejores soldados. Pero ésta le contesta asombrada: "No he querido causarle miedo. Era solamente un gesto de sorpresa, al ver aquí a ese soldado, cuando teníamos cita a partir de mañana en Samarkande."
Jean Baudrillard, De la seducción.
La versión que da Carrière es la del poeta persa del s. XII Farid ud-Din Attar:

La historia más célebre que se refiere a la muerte es de origen persa. Así la cuenta Farid ud-Din Attar.

Una mañana, el califa de una gran ciudad vio que su primer visir se presentaba ante él en un estado de gran agitación. Le preguntó por la razón de aquella aparente inquietud y el visir le dijo:

—Te lo suplico, deja que me vaya de la ciudad hoy mismo.

—¿Por qué?

—Esta mañana, al cruzar la plaza para venir a palacio, he notado un golpe en el hombro. Me he vuelto y he visto a la muerte mirándome fijamente.

—¿La muerte?

—Sí, la muerte. La he reconocido, toda vestida de negro con un chai rojo. Allí estaba, y me miraba para asustarme. Porque me busca, estoy seguro. Deja que me vaya de la ciudad ahora mismo. Cogeré mi mejor caballo y esta noche puedo llegar a Samarkanda.

—¿De verdad que era la muerte? ¿Estás seguro?

—Totalmente. La he visto como te veo a ti. Estoy seguro de que eres tu y estoy seguro de que era ella. Deja que me vaya, te lo ruego.

El califa, que sentía un gran afecto por su visir, lo dejó partir. El hombre regresó a su morada, ensilló el mejor de sus caballos y, en dirección a Samarkanda, atravesó al galope una de las puertas de la ciudad.

Un instante después el califa, a quien atormentaba un pensamiento secreto, decidió disfrazarse, como hacía a veces, y salir de su palacio. Solo, fue hasta la gran plaza, rodeado por los ruidos del mercado, buscó a la muerte con la mirada y la vio, la reconoció. El visir no se había equivocado lo más mínimo. Ciertamente era la muerte, alta y delgada, vestida de negro, con el rostro medio cubierto por un chai rojo de algodón. Iba por el mercado de grupo en grupo sin que nadie se fijase en ella, rozando con el dedo el hombro de un hombre que preparaba su puesto, tocando el brazo de una mujer cargada de menta, esquivando a un niño que corría hacia ella.
El califa se dirigió hacia la muerte. Esta, a pesar del disfraz, lo reconoció al instante y se inclinó en señal de respeto.

—Tengo que hacerte una pregunta —le dijo el califa en voz baja.

—Te escucho.

—Mi primer visir es todavía un hombre joven, saludable, eficaz y probablemente honrado. Entonces, ¿por qué esta mañana cuando él venía a palacio, lo has tocado y asustado? ¿Por qué lo has mirado con aire amenazante?
La muerte pareció ligeramente sorprendida y contestó al califa:

—No quería asustarlo. No lo he mirado con aire amenazante. Sencillamente, cuando por casualidad hemos chocado y lo he reconocido, no he podido ocultar mi sorpresa, que él ha debido tomar como una amenaza.

—¿Por qué sorpresa? —preguntó el califa.

—Porque —contestó la muerte— no esperaba verlo aquí. Tengo una cita con él esta noche en Samarkanda.

Ciro Mesa: Emancipación frustrada

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Ciro Mesa: Emancipación frustrada. Sobre el concepto de historia en Marx. Madrid: Biblioteca Nueva, 2004.

Este libro ofrece una revisión de la filosofía de Marx a partir de los acontecimientos históricos del s. XX y las aportaciones al marxismo de la Teoría Crítica. Como escribió Walter Benjamin, el capitalismo no tiene intención de suicidarse para dar paso a la sociedad posclasista. Las crisis del capitalismo no son señales de una buena nueva sino reajustes del capital que, dilapidando recursos humanos y naturales, se perpetúa a sí mismo.

En el prólogo de la Contribución a la crítica de la economía política Marx nos ofrece una teoría científica de la historia: una sucesión inequívoca de etapas que habría de culminar en una sociedad libre y emancipada. Esta necesidad que Marx reclama para su teoría de la historia ha dado lugar a las clásicas interpretaciones marxistas que resaltan el carácter científico de la misma dejando de lado su naturaleza ambigua y dialéctica. Los trece breves ensayos de este libro ponen de relieve la ambigüedad y la orientación práctica del pensamiento de Marx frente a dogmatismos supuestamente científicos.

La relación del materialismo histórico con la filosofía de la historia clásica de Kant y Hegel es un buen ejemplo de lo dicho más arriba. El objetivo de la filosofía idealista es justificar las catástrofes que amenizan la historia de la humanidad en orden a un fin, que puede ser la paz perpetua en Kant o la realización de la libertad en Hegel. El fin justifica los medios: recuérdese, por ejemplo, el retorcido argumento kantiano de la insociable sociabilidad del hombre. Por el contrario, el objetivo del materialismo histórico es rebelarse contra la crueldad de la historia y buscar la emancipación de la humanidad. La historia es un proceso abierto e impredecible y se necesita una praxis transformadora para alcanzar la sociedad emancipada. Este planteamiento fue perdiendo importancia en la filosofía de Marx a partir del fracaso de la revolución de 1848. La derrota de los trabajadores hizo que Marx se preocupara fundamentalmente por darle legitimidad científica a sus previsiones con lo que su visión de la historia cayó en algunas de las trampas del idealismo. Por ejemplo, en los artículos que Marx escribe para el New York Daily Tribune sobre la colonización de India por el el imperio británico es evidente la hegelianización de sus planteamientos. Marx entiende que la liberación de Asia requiere que previamente sean destruidos totalmente los pueblos y las costumbres hindúes. La codicia inglesa se convierte, en un tono muy kantiano, en una "herramienta inconsciente de la historia".

Frente al idealismo hegeliano que contempla la historia como un proceso inevitable y necesario, el materialismo histórico, en ningún momento, tiene seguridad alguna sobre el fin de la historia. Siempre es posible que en lugar de progreso se de el retroceso. Esta diferencia entre Marx y el planteamiento idealista deriva directamente del carácter materialista de su filosofía: la historia está hecha por hombres concretos y no por la Idea o la Razón; por tanto, carece de necesidad o destino. Así, a veces están presentes en Marx rastros de un posible apocalipsis futuro en el que la lucha de clases acabe sin supervivientes o los recursos naturales desaparezcan por sobreexplotación.

El optimismo científico hegelianizante presente en la última etapa del pensamiento de Marx es la parte de su filosofía que peor ha sobrellevado lo acontecido a lo largo del siglo XX:
  • Marx confiaba en que la automatización de las fábricas daría más tiempo a los trabajadores que lo aprovecharían para cobrar conciencia de su explotación y poner los medios para remediarla. Sin embargo, a medida que el capitalismo se ha perfeccionado hemos visto cómo incluso el tiempo libre se ha transformado en tiempo de consumo y, por tanto, de trabajo.
  • También confiaba Marx en que la creación de riqueza de la que era capaz la sociedad capitalista sería asimismo punto de partida para el cambio a una sociedad emancipada. Hoy día ya estamos acostumbrados a que la riqueza de unos pocos crezca de modo exponencial sin que eso ayude en absoluto a la liberación de nadie.
  • La confianza ciega de Marx en que la automatización de las fábricas liberaría al trabajador no contaba con que la máquinas crearían hombres a su imagen y semejanza, disciplinados y acríticos.
Como ya dije, un texto que ha salido especialmente perjudicado por la evolución del capitalismo en el s. XX es el prólogo a la Contribución de la economía política. Considerado, por su simplicidad, como el texto fundador del materialismo histórico en su forma más científica ha sido utilizado por el marxismo clásico para dar una versión dogmática del mismo. Sin embargo, si queremos rescatar el potencial crítico de la filosofía de Marx es necesario alejarse de estos caminos trillados y buscar otras posibilidades. Por ejemplo, en el capítulo del dinero de los Grundrisse, Marx elabora una división de la historia no en función de los modos de producción (feudal, capitalista, poscapitalista) sino de las relaciones de poder (dominio de una voluntad sobre otra, dominio de una voluntad sobre otra pero mediado por la mercancía y relaciones sin poder) Este novedoso punto de vista nos acerca a un materialismo histórico que, aunque no del gusto del economicismo de Engels, sirve para defender a Marx de todos los tiranos que han querido apropiárselo.

Laureano Castro, Carlos López Fanjul, Miguel Ángel Toro: A la sombra de Darwin.

| miércoles, septiembre 16, 2009

Laureano Castro, Carlos López Fanjul, Miguel Ángel Toro: A la sombra de Darwin. Las aproximaciones evolucionistas al comportamiento humano. Madrid: siglo XXI, 2003.

La sociobiología es la disciplina que busca explicar los rasgos culturales de las sociedades humanas del mismo modo que la teoría de la evolución explica nuestra anatomía, es decir, a partir de la teoría de la selección natural que expuso Darwin. A esta vertiente de la teoría de la evolución se la conoce como neodarwinismo y estuvo muy mal vista desde que los nazis la usasen para justificar que una cultura superior tiene sus raíces en una genética superior. Sin embargo, los trabajos de E. O. Wilson y Richard Dawkins revitalizaron la disciplina y hoy día sus explicaciones son objeto de una interesante polémica.

El libro que aquí recomiendo está escrito por tres expertos españoles en genética evolutiva. Exponen de un modo claro y exhaustivo las argumentaciones en torno a los temas más conflictivos que aborda la sociobiología. A modo de ejemplo, y por motivos evidentes, hago un resumen del capítulo en torno al sexo.

1. ¿Para qué sirve el sexo? o dicho de otro modo, ¿por qué la selección natural ha escogido este modo de reproducción? Sexo y reproducción son de algún modo conceptos opuestos pues en la reproducción una célula se divide en dos y en el sexo dos células se funden en una. El sexo no es necesario para la reproducción, muchas plantas y algunos animales se reproducen asexualmente, por ejemplo, los geranios. Además, la ventaja de mezclar genes no está clara pues puede destruir combinaciones génicas favorables y mantenidas por la selección natural. Y, por encima de todo, la reproducción sexual es una enorme inversión de tiempo y energía para encontrar al miembro del sexo opuesto disponible.

La respuesta sociobiológica a este problema es que es más fácil explicar el origen del sexo que su mantenimiento. La función original del sexo fue permitir la reparación de material hereditario. Al unirse las dos hebras de ADN de los progenitores la célula tiene la posibilidad de cotejar copias independientes de un mismo gen y reparar el dañado. Esta podría ser la causa de los procesos parasexuales de las bacterias que intercambian material genético, aunque su forma de reproducción sea asexual.

La primera razón que se esgrime para defender el mantenimiento del sexo por parte de la selección natural es que genera variabilidad genética que puede servir para enfrentarse a las condiciones variables del entorno. El problema es que también puede destruir, como ya dije arriba, combinaciones génicas favorables. Otras razones para argumentar a favor del mantenimiento del sexo son que, en primer lugar, la evolución biológica es más rápida, pues si hacen falta tres mutaciones para conseguir una ventaja genética, una especie asexual tendrá que ir paso a paso, es decir, tres generaciones, mientras que en una especie sexuada las mutaciones pueden darse en individuos diferentes y combinarse en un solo paso; en segundo lugar, la variabilidad genética resultado de la reproducción sexual es una defensa contra los parásitos de las células pues estos se expanden más rápido en un entorno de clones que de individuos diferentes; y, en tercer lugar, el sexo favorece la eliminación de mutaciones nocivas (trinquete de Muller) pues en un entorno asexual los descendientes tienen al menos tantas mutaciones perjudiciales como su progenitor mientras que en un entorno sexual la combinación aleatoria de los genes de los padres puede hacer que los descendientes tengan menos mutaciones nocivas que los padres.

2. ¿Por qué dos sexos? Desde la biología se define como machos a los individuos que producen muchos gametos pequeños y móviles, mientras que las hembras producen pocos gametos grandes e inmóviles. En tiempos primitivos sólo se producían gametos del primer tipo y, más tarde, la selección natural favoreció la formación de gametos mayores que proporcionaban al cigoto una mayor reserva de alimento. Se establecieron dos estrategias reproductivas: una, producir muchos gametos móviles obligados a fusionarse con los mayores y, dos, producir gametos grandes que aseguraran el éxito del futuro cigoto. Las vías intermedias desaparecieron. Dado que el número de gametos que produce el macho es muy alto la estrategia reproductiva que le corresponde es intentar aparearse con la mayor cantidad de hembras y abandonar a las crías. Las hembras, por su parte, incrementan sus posibilidades reproductivas mediante una mayor inversión en el cuidado de la descendencia. Por tanto, la hembra habrá de seleccionar a aquellos machos que, o bien demuestran una genética privilegiada como un canto soberbio o plumas de pavo real, o bien somete al macho a una serie de tests como la construcción de un nido, que demuestren su fidelidad y futura atención al cuidado de las crías.

3. ¿Qué es la psicología evolucionista? Es aquella rama de la psicología que investiga la mente humana desde la suposición de que se compone de módulos de comportamiento seleccionados en los últimos dos millones de años en un entorno cazador-recolector y que determinan cuestiones tales como la cooperación, la elección de pareja o las relaciones familiares. Existen, por ejemplo, machos y hembras compiten por aumentar al máximo el número de descendientes con sus genes. Sus estrategias, como dije arriba, son diferentes, pues una mujer puede tener como máximo veinte hijos pero un hombre como el sultán de Marruecos Muley Ismail certifica los 888. El psicólogo David M. Buss demostró que los hombres prefieren mujeres con señales inequívocas de juventud que se asocian a la fertilidad y las mujeres hombres de alta posición social, capaces de garantizar la crianza de sus hijos.

La infidelidad es, por tanto, una parte inevitable del comportamiento del macho para maximizar sus posibilidades de reproducción. Sin embargo, la infidelidad femenina es también bastante alta. El diez por ciento de los niños no son hijos de los que se considera su padre. ¿Qué función tiene? Según algunos, la búsqueda de una genética privilegiada que transmitir a sus hijos. Según el psicólogo R. Thornhill las mujeres prefieren un compañero simétrico como compañero y son capaces de detectarlo tanto olfativa como visualmente. El experimento de Thornhill consistió en que se pidió a un conjunto de hombres diferentes en grados de simetría que llevaran durante varios días la misma camiseta sin ducharse. Las mujeres en la fase fértil del ciclo menstrual fueron capaces de elegir las camisetas por su olor seleccionando las de los hombres más simétricos.

Algunos psicólogos evolucionistas como G. F. Miller llegan a afirmar que la mente humana no ha evolucionado para aumentar la capacidad de supervivencia sino para promocionar el cortejo. Las aptitudes para la música, la literatura, el humor o la creatividad no sólo sirven para aumentar la cohesión del grupo sino también como un indicador de eficacia biológica, ya que son llamativos y muy costosos. Incluso una facultad moral como el altruismo tendría una función sexual pues sería vista por las hembras como un indicador favorable al cuidado de las crías.

Según Buss también los celos fueron seleccionados por la evolución. Los celos masculinos, cuyo objeto principal son los adversarios de buenas posibilidades económicas, tienen la función de disuadir de la infidelidad a la esposa, recuperar el honor perdido o evitar una futura descendencia cuya paternidad no esté garantizada. Este módulo de comportamiento prehistórico puede llegar incluso al homicidio. El hecho de que haya sido seleccionado por la evolución no significa que no haya de ser castigado sino, al contrario, que necesita de leyes muy estrictas. Los celos femeninos estarían dedicados a rivales más jóvenes y atractivas que pudieran poner en peligro el cuidado de la descendencia. Los celos, en conclusión, son para Buss un mecanismo adaptativo para proteger el amor de la pareja pues siempre habrá alguien más atractivo o excitante. Por tanto, un nivel moderado de celos es una muestra de cariño.

4. La determinación del sexo ha sido y es una auténtica obsesión entre los humanos. Habitualmente se ha sobreentendido que las posibilidades de supervivencia favorecen al varón así que los métodos para obtenerlo se daban ya en la antigua Grecia. Aristóteles los compiló en La génesis de los animales. Anaxágoras pensaba que se producía un varón si el semen venía del testículo derecho y una hembra si provenía desde el izquierdo. Empédocles creía que lo importante era el momento del ciclo menstrual y Demócrito que varón o hembra dependía de la potencia relativa de la contribución del padre y la madre. Aristóteles las desmiente: Anaxágoras se equivocaba porque hombres de un solo testículo podían tener hijos varones o mujeres, la de Empédocles no explicaba la existencia de mellizos de distinto sexo y la de Demócrito planteaba el problema de que si fuera cierta los niños se parecerían a sus padres y las niñas a sus madres. Aristóteles propuso una nueva hipótesis: las hembras nacen cuando los padres están faltos de ardor lo que influiría negativamente en el líquido seminal. Así, con el viento norte, nacían más varones porque los cuerpos estaban más calientes y de padres jóvenes o ancianos no salían sino hembras porque no estaban en su mejor momento de ardor. Teorías semejantes se acumularon durante siglos hasta que a principios del s. XX se descubrió que todos los mamíferos son en principio hembras con una pareja de cromosomas XX y que sólo cuando esa pareja se transforma en XY se forman los testículos y el desarrollo siguiente es el de un macho.

5. La homosexualidad supone un grave problema para la sociobiología, ¿cómo puede manifestarse generación tras generación un rasgo cuya característica fundamental es tener a priori menos descendencia que los demás? Antes de intentar siquiera responder a la pregunta los sociobiólogos deberían comprobar que la homosexualidad es un rasgo genético. A pesar de haberse intentado durante siglos no ha sido posible hallar ninguna característica anatómica o fisiológica, a nivel cerebral u hormonal, que permita distinguir a la población homosexual. De ahí que todas las ideas que pueda aportar la sociobiología para responder a la pregunta de más arriba son mera especulación. Según E. O. Wilson, el padre de la sociobiología, la permanencia de genes homosexuales se debe a que son excelentes ayudando y educando a los hijos de sus parientes.



Otros temas presentes en el índice de este interesante libro son el alcance de los genes, las raíces del altruismo, el origen de la cultura o la conciencia humana.

David Foster Wallace: La niña del pelo raro

| lunes, septiembre 14, 2009

David Foster Wallace: La niña del pelo raro. Javier Calvo (tr.) Barceloa: Debolsillo, 2003.

La prosa de Foster Wallace es extraordinariamente barroca. El núcleo argumental de estos diez cuentos probablemente pueda resumirse en una frase, pero en el universo de Foster Wallace lo más simple es siempre exageradamente complejo. El mejor cuento es, en mi opinión, el que da título al libro, La niña del pelo raro. La anécdota es trivial: un grupo de punkies con un severo trastorno antisocial, liderados por un joven psicópata, abogado y republicano, asisten, felices y lisérgicos, a un concierto del pianista de jazz Keith Jarret. En la fila de delante una niña de pelo raro duerme en el hombro de su papá. Y estas son las ideas que tan tierna visión sugiere a nuestra simpática pandilla (para entender bien el texto resulta conveniente saber que el joven republicano sólo se excita si puede quemar con su mechero las piernas de las jovencitas que le practican rápidas y relajantes felaciones):
Anoche en el Irvine Concert Hall, Grope se acarició la zona intermedia y dijo que Keith Jarrett le estaba lanzando formas eléctricas desde la zona exterior de su peinado afro de Negro y se puso como loco. Gimlet ya no lloraba pero se mostró todavía mucho más interesada y fascinada por el pelo rubio y rizado de la niña sentada junto a un hombre mayor vestido con una bonita americana sport dos filas de asientos por debajo de nuestros seis asientos. Gimlet afirmó que el pelo raro de la niña representaba el poder mágico contra la inmolación que tienen los desechos químicos radiactivos y que si Gimlet podía cortarlo y colocárselo en la vagina bajo el porche de la casa de su padrastro en Deming, Nuevo México, podrían quemarla una y otra vez sin sentir dolor ni ninguna molestia. Estaba llorando y peleándose contra llamas ficticias y acto seguido intentó incorporarse y lanzarse desordenadamente hacia el pelo de la chica saltando por encima de los asientos, pero Mr. Wonderful retuvo a Gimlet y le aseguró que intentaría conseguirle algunos ejemplares de aquel pelo raro durante el intermedio, y colocó algo en la boca de Gimlet por cortesía de Big. (pp. 83-84)
Una crítica profunda y feroz contra el ideal republicano estadounidense, estúpido y amoral.